Muchas personas que vienen de fuera se enamoran de la belleza de las antiguas construcciones en piedra volcánica. Si está pensando en renovar o reconstruir un edificio histórico o una adega tradicional, tenga en cuenta que requiere conocimientos especializados: por lo general, no son los proyectos más sencillos.
Aun así, en algunos casos es posible acceder a una subvención local para la reconstrucción o restauración del patrimonio. Esta solicitud puede tramitarse al mismo tiempo que la licencia de obra, de modo que los fondos puedan estar disponibles en el momento en que se apruebe la reconstrucción. Para ello será necesario presentar los planos correspondientes. Todo el proceso suele llevar varios meses.
"Un edificio clásico construido en piedra volcánica requiere pensar con cuidado qué conservar y cómo, y dónde puede (o no) interesarle hacer alguna intervención arquitectónica para adaptarlo a las comodidades actuales."
En cualquier caso, si utiliza estos fondos, deberá seguir una serie de procedimientos y normas para garantizar que se respeta el diseño original. Esto afecta a la superficie del edificio, al número de habitaciones, al tamaño y la cantidad de ventanas y puertas, y al uso obligatorio de determinados materiales. Un edificio clásico construido en piedra volcánica requiere pensar con cuidado qué conservar y cómo, y dónde puede (o no) interesarle hacer alguna intervención arquitectónica para adaptarlo a las comodidades actuales.
Estas construcciones antiguas suelen tener un diseño sobrio, orientado más bien hacia el interior y de espaldas al mar, con ventanas pequeñas y vistas limitadas para protegerse de unos elementos que en las islas siempre se hacen notar. Son, sin duda, edificios hermosos y una maravilla para renovar, si sabe lo que hace. De lo contrario, pueden resultar fríos y húmedos, sobre todo en los meses de invierno.
Le recomendamos tenerlo en cuenta durante la restauración. Unas tejas adecuadas, sellar bien las juntas de la piedra volcánica, un buen drenaje de la lluvia, doble acristalamiento y contraventanas exteriores son medidas sencillas (y también de seguridad) que conviene considerar, sobre todo si va a incorporar grandes puertas y ventanales para aprovechar las vistas.
Al hacerlo, tenga también en cuenta la instalación de un buen sistema de climatización y ventilación. Esto evitará la humedad y la condensación en las paredes interiores, especialmente en las fachadas más expuestas al viento. Como alternativa, una estufa tradicional situada en un punto central de la casa consigue crear un ambiente acogedor y cálido en cualquier época del año.
Un sistema poco habitual en la zona, pero que no requiere mantenimiento y es fácil de instalar, consiste en integrar tuberías de calefacción en los cimientos, entre los espacios exteriores e interiores, conectadas a una bomba de calor. Esto permite que la casa se mantenga varios grados más cálida que el exterior durante el invierno, y también puede utilizarse para refrescarla en los días más calurosos de verano.
Si la adega conserva su horno de leña original, plantéese restaurarlo y aprender de algún vecino a cocinar con él: pan, pizza, guisos al fuego de leña... no sabe lo que se está perdiendo. Y un antiguo depósito de agua tampoco es mala idea: forma parte del patrimonio de la zona y, con una buena reforma, resulta ideal para el jardín durante la estación seca.





